La enfermería es una profesión que, más allá del cuidado clínico, representa un compromiso humano, ético y social.
Así lo demuestra la trayectoria de la licenciada con especialidad en enfermería intensivista, Ithzia Sánchez cuya experiencia profesional refleja cómo la vocación, la preparación académica y la empatía pueden transformar no solo la vida de los pacientes, sino también la del propio profesional.
Su historia es un ejemplo de cómo la enfermería abre caminos diversos, desde el ámbito hospitalario hasta el emprendimiento y la docencia.
Aunque en un inicio su proyecto de vida se inclinaba hacia áreas como la biología o la veterinaria, fue durante una etapa de hospitalización prolongada cuando descubrió el verdadero significado del cuidado de enfermería. Esa experiencia personal cambió por completo su visión, permitiéndole comprender la responsabilidad y el impacto que tiene el personal de enfermería en la recuperación y dignidad del paciente.
A partir de ese momento, decidió concluir su licenciatura y posteriormente especializarse, convencida de que la formación continua amplía el enfoque del cuidado y fortalece la práctica profesional.
Actualmente, combina su labor en una institución de alta especialidad con la dirección de una empresa dedicada a la atención de pacientes geriátricos, donde coordina a un equipo de enfermeros de distintos niveles.
Desde su experiencia, la enfermería no debe limitarse al sector público, sino que también puede desarrollarse mediante proyectos independientes que ofrezcan atención de calidad, generen estabilidad económica y brinden empleo a otros profesionales. Este enfoque rompe con la idea tradicional de que el único camino profesional es el institucional y abre un panorama más amplio para las nuevas generaciones.

En el ámbito clínico, la especialista en cuidados intensivos , destaca que uno de los mayores motivos de satisfacción en su ejercicio profesional es observar la recuperación de los pacientes, especialmente aquellos en estado crítico dentro de unidades de terapia intensiva.
Señala que el cuidado de enfermería tiene un impacto directo en la evolución clínica del paciente, desde la vigilancia constante hasta la prevención de complicaciones. Reconoce que trabajar con personas implica una gran responsabilidad, la cual se fortalece con la experiencia y el conocimiento, y que ver a un paciente recuperarse reafirma el valor de su labor.
Su experiencia como docente y gestora académica marcó profundamente su forma de ejercer la enfermería. Durante su etapa como funcionaria en una escuela de enfermería, tuvo contacto cercano con estudiantes que enfrentaban serias dificultades económicas, historias de alumnos que dormían en terminales de autobuses o que carecían de recursos básicos para cumplir con los requisitos académicos la llevaron a reflexionar sobre la empatía dentro del gremio.
Estas vivencias le enseñaron que detrás de una conducta o apariencia hay realidades invisibles, y que el rol del profesional de la salud también implica comprender y apoyar. En el ámbito hospitalario, el contacto con pacientes con enfermedades graves, como leucemia, reforzó en ella una profunda valoración por la vida y la necesidad de brindar un cuidado que vaya más allá de lo técnico.
Por otra parte, la licenciada nos comparte su punto de vista de la salud pública en México, el cual para ella, enfrenta importantes deficiencias, especialmente en el primer nivel de atención y en comunidades marginadas. Reconoce la falta de recursos, insumos y continuidad en programas preventivos, y señala que, aunque existen esfuerzos gubernamentales, estos resultan insuficientes. Destaca que la educación y la responsabilidad individual también son factores clave para mejorar la salud de la población, pero subraya la necesidad de fortalecer la prevención y el seguimiento real de los programas de salud.

Consciente de que la enfermería es una profesión altamente demandante, la Licenciada Ithzia Sánchez, ha desarrollado estrategias claras para proteger su bienestar emocional. Entre ellas destaca la terapia psicológica, el establecimiento de límites laborales y la importancia de desconectarse del trabajo para dedicar tiempo a la vida personal y familiar.
La lectura, el manejo consciente de las emociones y una actitud enfocada en la resolución de problemas le han permitido evitar el desgaste profesional. Para ella, cambiar la mentalidad frente a las dificultades y entender que no todo puede resolverse de inmediato ha sido clave para mantener la motivación y el equilibrio.
La familia ocupa un lugar central en su vida y en sus decisiones profesionales. Su hija representa su principal fuente de inspiración y motivación, recordándole que ningún logro laboral tiene sentido si se descuida el bienestar personal y familiar. Desde su perspectiva, el trabajo y el dinero nunca deben estar por encima de la salud y los vínculos afectivos, ya que estos son los que sostienen emocionalmente al profesional.
Finalmente, su mensaje para las nuevas generaciones de enfermeros es claro y contundente: “el conocimiento salva vidas”. Más allá de la buena intención o la vocación, la preparación académica y el fundamento científico son indispensables para una práctica segura y de calidad. Estudiar, actualizarse y comprender el porqué de cada intervención es, según su experiencia, lo que verdaderamente engrandece a la enfermería y abre puertas tanto profesionales como personales.
”¿De qué sirve que un enfermero tenga la intención de estar pero no sabe? Para mí eso no funciona”.
Agradecemos profundamente a la licenciada por compartir su tiempo, su experiencia y su visión, así como por abrir un espacio de diálogo honesto y enriquecedor. Su testimonio representa una fuente de inspiración para quienes se forman en el área de la salud y para quienes ya ejercen la enfermería con compromiso y pasión.