Bienvenidos a este espacio dedicado a reconocer y difundir la labor de una de las figuras más influyentes de la enfermería en México: la Dra. Juana Jiménez. quien ha desempeñado un papel fundamental en el fortalecimiento de la profesión, ocupando cargos como Directora Nacional de Enfermería, Coordinadora de la Comisión Permanente de Enfermería, y siendo pionera en la creación del Modelo de Clínicas de Heridas en México.
Los invitamos a recorrer estas líneas con interés y apertura, pues en ellas se encuentran reflexiones valiosas sobre el liderazgo, la innovación en el cuidado de la salud y los retos actuales de la enfermería.
Sus inicios
La Dra. Nos comparte cómo tomó la decisión de estudiar enfermería, la cual nació a partir de una experiencia profundamente dolorosa: la enfermedad y posterior fallecimiento de su madre en 1967. En aquel tiempo, acceder a alguien que pudiera brindar cuidados básicos, como administrar una inyección, era complicado, especialmente en momentos críticos y fuera de horarios habituales. Esa vivencia reveló para ella y su familia lo indispensable que es contar con profesionales capaces de aliviar el dolor y acompañar en situaciones de salud graves.
Originalmente, la Dra. Jiménez soñaba con ser maestra; sin embargo, ante la necesidad , su hermana mayor la motivó a formarse en enfermería. Con apenas quince años y recién terminada la secundaria, comenzó a buscar escuelas donde pudiera iniciar su preparación, todavía en un periodo en el que la enfermería se ofrecía sólo como carrera técnica. Una vez dentro, asegura que se “enamoró” de la profesión que con el tiempo se convertiría en su gran vocación.
“Quien no esté dispuesto a servir, está en la profesión equivocada”, afirma con convicción. Para ella, la misión central del personal de enfermería es brindar a cada persona lo que necesita en su estado de salud o enfermedad.
Tras compartirnos cómo nació su vocación, la Dra. Juana Jiménez relató los pasos que marcaron su amplia trayectoria profesional. Inició como auxiliar de enfermería y más tarde obtuvo su título como enfermera general, complementándolo con formación post técnica en pediatría. Su experiencia temprana en neonatología fortaleció su visión operativa del cuidado, antes de avanzar hacia áreas administrativas tras cursar el postécnico en administración de servicios de enfermería. Ese cambio la llevó a desempeñarse como jefa de servicio, un rol que le permitió comprender la importancia de la gestión en la calidad del cuidado.

Un giro decisivo
Su carrera dio un giro decisivo al integrarse al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en un puesto normativo, donde coordinó programas orientados al fortalecimiento personal, profesional y laboral del personal de enfermería. Desde la asesoría técnica, junto con un equipo de enfermeras, contribuyó a transformar profundamente la profesión dentro de la institución. Durante esos años completó su bachillerato y posteriormente la licenciatura en enfermería, lo que amplió sus posibilidades de liderazgo. Tras 27 años de servicio en el IMSS, fue invitada a sumarse a la entonces recién creada Comisión Interinstitucional de Enfermería, ahora Comisión Permanente de Enfermería donde se convirtió en su primera Directora Nacional, cargo que desempeñó por casi 15 años impulsando políticas y proyectos de alcance nacional.
En la actualidad participa como directora regional de U-Nursing Latam, una organización que integra a profesionales de 26 países de América Latina, promoviendo redes de trabajo en áreas como enfermería comunitaria, liderazgo, seguridad del paciente y políticas públicas.
Su trayectoria
La doctora explicó que su camino hacia la Dirección Nacional de Enfermería fue el resultado de más de una década de trabajo colaborativo dentro del movimiento que buscaba dar representatividad formal a la enfermería en México. Este proceso comenzó cuando la destacada líder Setsuko Aokimaki convocó, en los años noventa, a representantes del IMSS, ISSSTE, Secretaría de Salud, colegios e instituciones educativas para unificar esfuerzos y presentar a las autoridades federales la necesidad de una estructura nacional que coordinara el desarrollo de la profesión.
Tras años de reuniones, avances y retrocesos derivados de los cambios de administración, por fin se permitió consolidar la propuesta: crear una Dirección Nacional de Enfermería y formalizar la Comisión Permanente de Enfermería. Con la guía de la Mtra. Graciela Arroyo de Cordero, figura central del movimiento, trabajó en los fundamentos jurídicos, técnicos y organizativos que hicieron posible la institucionalización de este órgano en 2003.
Una vez creada la Dirección, la Mtra. Cordero, quien por salud no pudo asumir el cargo, propuso a la Dra. Juana Jiménez debido a su trayectoria, preparación académica y su participación directa en la construcción del proyecto. Tras concursar formalmente mediante un proceso transparente y evaluado, fue seleccionada como la primera Directora Nacional de Enfermería y responsable de coordinar la Comisión Permanente de Enfermería. Su experiencia, fortalecida por décadas de trabajo en instituciones, asociaciones y espacios educativos, le permitió aportar una visión integral del cuidado y del desarrollo profesional. Así, su llegada al cargo no fue resultado de circunstancias fortuitas, sino del compromiso sostenido con la consolidación de una estructura que diera voz, dirección y continuidad a la enfermería en todo el país.
La también maestra, explicó que el programa nacional de Clínicas de Heridas surgió al identificar que las curaciones tradicionales eran insuficientes para atender de manera integral las diversas alteraciones de la integridad cutánea, cuyo impacto afecta no solo lo físico, sino también la esfera emocional, social y laboral de los pacientes.
A partir de un diagnóstico situacional y del trabajo coordinado en la Comisión Permanente de Enfermería, se desarrolló un modelo sustentado en terapias avanzadas, capacitación especializada y la colaboración interinstitucional, destacando la participación de la Lic. Guillermina Vela y múltiples profesionales de salud. Gracias a este esfuerzo, México se posicionó como referente internacional en el manejo integral de heridas y participa activamente en la Sociedad Iberolatinoamericana de Úlceras y Heridas, siendo además parte de la campaña mundial “Stop a las Úlceras”, celebrada cada tercer jueves de noviembre. La enfermera Juanita Jiménez compartió una experiencia profundamente significativa ocurrida en Chiapas, donde conoció a un paciente que había sido desahuciado por especialistas y estaba próximo a una amputación. Gracias al trabajo de Carmelita, una enfermera dedicada que se superó académicamente para cumplir con el perfil profesional, el paciente encontró en la Clínica de Heridas no solo un tratamiento avanzado, sino un cuidado humano excepcional basado en empatía, comunicación y compromiso mutuo. A través de un proceso largo, sustentado en terapias modernas y en un acompañamiento emocional constante, el paciente logró recuperar su integridad física y emocional, convirtiéndose en portavoz del valor de estos servicios.
En su reflexión dirigida a las nuevas generaciones de enfermeras y enfermeros, la Dra. Juana Jiménez subraya que la profesión enfrenta retos constantes que exigen fortaleza, compromiso y, sobre todo, conocimiento.
Señala que el reconocimiento profesional no proviene únicamente de normas o declaraciones formales, sino de la capacidad de comunicar con claridad la autoridad técnica y moral que caracteriza al personal de enfermería. Para ella, la verdadera competencia se construye día a día, a través del estudio continuo, la formación sólida y el desarrollo humano, recordando que ningún proceso de aprendizaje termina con la titulación. Por el contrario, este primer paso abre la puerta a un camino que demanda evolución constante, responsabilidad y disciplina.
La Dra. Jiménez invita a las futuras generaciones a ejercer con amor y convicción, evitando caer en prácticas mecánicas o desmotivadas, pues la enfermería es ante todo, un compromiso ético y social. Recordó también el espíritu del Himno de la Enfermería Mexicana —“unidas enfermeras mexicanas”— como un recordatorio de la misión compartida: trabajar por la salud y el bienestar de la población.
Agradecemos profundamente a la Dra. Juana Jiménez por abrirnos las puertas de su experiencia, su visión humana y su legado en la enfermería mexicana.
Su trayectoria y sus palabras inspiran a quienes hoy se forman y a quienes ya ejercen, y representan un testimonio vivo del impacto que la enfermería puede tener en la vida de un país.
Gracias por acompañarnos en esta entrevista, que estas palabras motiven a quienes están en formación y fortalezcan a quienes ya están en el camino del cuidado. Los invitamos a seguir explorando, aprendiendo y creciendo junto a nosotros en cada edición.
